El nivel de exigencia, adecuado.

El nivel de exigencia, adecuado.

He oído alguna vez a la gente vanagloriarse de que son personas muy exigentes, y no tengo del todo claro que eso sea algo positivo para mi. Sobre este tema va el post de hoy,  y me gustaría conocer vuestra opinión.

Este debate que me ronda hace tiempo, empieza por la propia definición de exigencia, donde he encontrado, entre todas las acepciones, algunas muy dispares.

  • Acción y efecto de exigir.
  • Pretensión caprichosa y desmedida.

Yo entiendo por el lado constructivo, ser exigente como el antónimo de caer en el conformismo. Como una herramienta propia que nos va a permitir crecer, y dar cada día un poco más para mejorar.

Tanto en mi juventud practicando un deporte colectivo, como ahora en el trabajo con equipos comerciales, me he dado cuenta que, junto con otros factores, la ambición, el gen competitivo, y el hábito de mejora continuo, son fundamentales para la consecución y la permanencia de los buenos resultados.

Hasta aquí, yo creo que todos podríamos estar de acuerdo.

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El conflicto llega porque creo que ser exigente necesita obligatoriamente el concepto “adecuadamente”.

Este matiz me parece capital, en el sentido de que no podemos ser exigentes con todo el mundo por igual. Tenemos que analizar las habilidades y capacidades de cada uno, y el tiempo y la experiencia, de lo contrario ser demasiado exigente se convertirá en algo negativo.

Por ejemplo, en un nuevo proyecto personal; si te exiges demasiado desde el primer día, posiblemente fracasarás y te frustrarás, y ello te llevará a abandonar. Si te marcas metas  más pequeñas y las cumples, te sentirás bien contigo mismo, y ello te animará a seguir adelante.

Por otro lado, y como concepto primordial, está el objetivo.

Ser exigente por ser exigente, simplemente como adjetivo, no deja de ser un rasgo de mi personalidad, como el ser perfeccionista, ambos rasgos sino son bien utilizados por si solos no son determinantes.

Para ser exigente, debo de saber en qué y para qué, he de tener un objetivo, un fin, una motivación. Y este objetivo debe de ser propio y adecuado a mis capacidades.

Es interesante valorar el enfoque de la exigencia hacia los demás, ¿Que ocurre si soy demasiado exigente con los demás?. ¿Por qué debo serlo?, ¿Para qué?, ¿Que ocurre si no tenemos las mismas prioridades, ni los mismos objetivos, o capacidades?. ¿No puede ello perjudicar nuestra relación?Foto 28-4-16 19 51 03

Que ocurre si,  ¿soy demasiado exigente y todo me parece poco, nunca estoy conforme, no disfruto del proceso, y el no alcanzar el resultado esperado, me frustra?.

O, ¿si soy exigente como alimento de mi ego o mi codicia, o simplemente para cuadrar los números? “Quien para los números vive, por los números muere”.

El EGO, es otro tema muy interesante que me fascina y del que otro día escribiré mas al detalle. Fue David J.Schwartz quien dijo que todos los problemas tienen su origen en el ego.

El ego es confundir lo que uno es (esencia) con lo que tiene (dinero), con lo que hace (trabajo) o con como lo valoran (reconocimiento).

El ego está relacionado con vivir de acuerdo a las expectativas de los demás, al patrón social. Cuando uno se desentiende de la necesidad de aprobación externa, todo cambia para bien.

Además, hay otros aspectos muy importantes a tener en cuenta en torno al nivel de exigencia como el de la ÉTICA, hemos visto en ocasiones casos de personas que por codicia o su exarcerbado nivel de exigencia se han visto cometiendo errores de los que luego habrán de arrepentirse, como el ejemplo de los deportistas de alta competición que caen en el dopaje.

Por otro lado, me surge otra reflexión, si el objetivo final es ser feliz, siempre he escuchado que la felicidad está en saber valorar lo que uno tiene, y que la mayor fuente de placer está en las cosas sencillas de la vida, ¿no?.

Por todas estas cosas me entran muchas dudas sobre el concepto de exigencia.

Si quiero llevar el término exigente hacia un enfoque de “actitudes” prefiero la idea de perseverancia, OBJETIVO + PERSEVERANCIA.

De esta forma, siempre que alguien me dice que es muy exigente, yo quiero verlo como una persona con objetivos y metas claras, y con una actitud perseverante, que no es otra cosa más que comprometerse firmemente con nuestras metas.

El éxito es siempre una cuestión de perseverancia.

Espero vuestras opiniones sobre el tema. Siempre muy agradecido, os mando un saludo, mucho éxito.

Lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar. Bertrand Russell, filósofo.

Quiero ser hormiga!

Quiero ser hormiga!

Buenas!!, no me he vuelto loco, ni reniego de la raza humana para idolatrar a las hormigas y crear una iglesia “hormiguista”,  no es el caso. Soy consciente de que somos la especie más evolucionada y agradezco ser un humano sin duda cada día, pero las hormigas tienen cosas asombrosas de las que podemos aprender, y que podríamos aplicar a nuestras vidas y organizaciones de una forma consciente y voluntaria, como actitudes.

De niño veraneando en “Ayones” un precioso pueblo asturiano donde vivían mis abuelos maternos, pasé muchas horas observando atónito las largas hileras de hormigas que encontraba, era muy entretenido observar cómo reaccionaban a todas las dificultades que mi traviesa mente de niño les iba procurando desde la admiración.

Ya en ese momento me di cuenta que eran seres especialmente
disciplinados y organizados, con una fuerza muy superior a su tamaño, e invencibles porque nunca sé rendían (¿como vencer a alguien que nunca se rinde?) todos mis esfuerzos por desorientarlas, ponerles trabas y dificultades, etc, eran en vano. Tardaban más o menos pero no desistían de sus objetivos, colaboraban todas juntas y volvían a encontrar la forma de crear la hilera a su hormiguero para seguir llevando los materiales sin descanso.

Es asombroso cómo afrontaban cualquier problema, si en medio de una hilera de hormigas pones un obstáculo, las hormigas no se pararán, sí pueden con él y les sirve se lo llevaran. Si no puede llevárselo una sola, las demás le ayudaran. Si el obstáculo no les sirve lo superarán, por la izquierda o por la derecha, por debajo o por encima, antes o después, pero lo superarán. 

  

Aquellas hormigas no se daban la vuelta, ni se rendían, no se quedaban paradas. Superaraban el obstáculo de la forma que puedieran y colaboraban entre ellas, no anteponían sus intereses individuales a los del grupo nunca!. Vaya ejemplo que me estaban dando aquellas hormigas allí mismo, en aquel “prao”.

Más tarde descubrí la llamada filosofía de las hormigas, y que valores tan parecidos a los grandes campeones. “No rendirse”, realizar una tarea “hasta todo lo que pueden”, sin especular, viviendo el momento sin dejarse nada en el tintero pero planificando para cuando venga el invierno, y esperando el verano cuando están en en el más duro invierno. ¿A quien no le vienen bien estas actitudes para la vida?.

Y qué decir de las organizaciones. Una hormiga puede trasladar una hoja 20 veces más grande que ella kilómetros si fuera necesario para ayudar a su comunidad. Son cooperadoras, perseverantes y anteponen el bien común al individual, menudos valores, y eso que no pueden hablar!.

Siempre me acuerdo de la filosofía de las hormigas cuando tengo un problema, si ese pequeño “bicho” puede, ¿Yo no voy a poder? Claro que si.

Yo voy a ser un coordinador hormiga!, Y tú?.