El salario emocional.

El salario emocional.

Hoy me gustaría reflexionar sobre la importancia del llamado “salario emocional“. Para mi el elemento diferencial entre cumplir, o comprometerse, el pasar de hacer una labor a cambio de dinero, a implicarse al 100% en la tarea o trabajo por encima del salario.

Desde el punto de vista del trabajador, un factor determinante es poder realizar un trabajo que le guste. Y por supuesto mantener una buena predisposición y la actitud correcta.

Pero es la empresa, sus dirigentes y lideres los encargados de potenciar este llamado “salario emocional”, porque tenerlo o no tenerlo marcar la diferencia;

  • MAYOR MOTIVACIÓN = MAYOR RENDIMIENTO.
  • COMPROMISO.
  • SENTIMIENTO DE PERTENENCIA AL GRUPO.
  • SENTIMIENTO DE PROYECTO PROPIO.

Como conseguirlo puede resultar más complicado, puesto que no todo el mundo valorará sus beneficios o no se dispone de las personas con las habilidades o capacidades para generarlo.

Me gustaría destacar alguno de los aspectos que bajo mi punto de vista ayudan a generar este salario afectivo:

  1. Involucrar y hacer participe a las personas del proyecto. Es muy importante que todo el mundo se sienta importante y parte del proyecto común.

    “Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé”. Proverbio chino.

  2. Disponer a las personas en las funciones para las que tiene mejores capacidades. No todo el mundo tiene las mismas habilidades, y desde luego no puedo medir a todo el mundo por igual.Foto 5-6-16 17 35 05
  3. Es necesario que exista una buena comunicación. Evitar “ruidos” y rumores, incentivar opiniones, y mostrarse accesible además de ser transparente para ganarse la confianza de los demás.
  4. Objetivos y metas claras. Es importante que las instrucciones, las normas, metas, jerarquías sean claras y conocidas y no generen desconcierto y confusión.
  5. Valores definidos y buscar el beneficio común por encima del particular, evitar “amiguísimos” y tratamientos que se puedan interpretar “injustos”.
  6. Reconocimiento, reconocer las cosas bien hechas es importantísimo , a todos sin distinción, nos gusta ser reconocidos en las labores bien hechas. Un “buen trabajo” o un “golpecito en la espalda” pueden ser el mas fácil y mayor estimulo. Permite a las personas sentirse realizadas, útiles, reforzadas y con un mayor estimulo para continuar.

    “Sea caluroso en su aprobación y generoso en sus elogios” Dale Carniege

  7. Potenciar el desarrollo de las personas. Permite a los trabajadores sentirse más realizados, con mayor motivación, y evitando el estancamiento o las “rutinas”.
  8. Evitar penalizar el error de manera desproporcionada o en el contexto inapropiado. Es importante trabajar la asertividad. Carniege decía; “Permita siempre que la otra persona salve su propio prestigio“, evite herir el orgullo de su interlocutor, una persona desairada recordará siempre el desaire. Otro concepto importante que siempre ayuda es ser empático.

    “Si vas a juzgar mi camino, te presto antes mis zapatos”. Proverbio hindú

Este tema como otros muchos es complejo y caben muchas valoraciones distintas, con seguridad habrá aspectos con los que estaréis en desacuerdo y otros que seguro echareis en falta, por eso os invito a dejar vuestras aportaciones y opiniones.

Termino con las nueve reglas que nos dejó Carniege en su fantástico libro “Como ganar amigos e influir en las personas”. Por supuesto muy recomendable.Foto 5-6-16 18 03 10

Soy el primero que me tengo que aplicar el cuento pero ya sabéis…

“Es mucho más difícil juzgarse a si mismo que a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo eres un verdadero sabio”. El principito

Gracias, y mucho éxito.

 

 

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El nivel de exigencia, adecuado.

El nivel de exigencia, adecuado.

He oído alguna vez a la gente vanagloriarse de que son personas muy exigentes, y no tengo del todo claro que eso sea algo positivo para mi. Sobre este tema va el post de hoy,  y me gustaría conocer vuestra opinión.

Este debate que me ronda hace tiempo, empieza por la propia definición de exigencia, donde he encontrado, entre todas las acepciones, algunas muy dispares.

  • Acción y efecto de exigir.
  • Pretensión caprichosa y desmedida.

Yo entiendo por el lado constructivo, ser exigente como el antónimo de caer en el conformismo. Como una herramienta propia que nos va a permitir crecer, y dar cada día un poco más para mejorar.

Tanto en mi juventud practicando un deporte colectivo, como ahora en el trabajo con equipos comerciales, me he dado cuenta que, junto con otros factores, la ambición, el gen competitivo, y el hábito de mejora continuo, son fundamentales para la consecución y la permanencia de los buenos resultados.

Hasta aquí, yo creo que todos podríamos estar de acuerdo.

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El conflicto llega porque creo que ser exigente necesita obligatoriamente el concepto “adecuadamente”.

Este matiz me parece capital, en el sentido de que no podemos ser exigentes con todo el mundo por igual. Tenemos que analizar las habilidades y capacidades de cada uno, y el tiempo y la experiencia, de lo contrario ser demasiado exigente se convertirá en algo negativo.

Por ejemplo, en un nuevo proyecto personal; si te exiges demasiado desde el primer día, posiblemente fracasarás y te frustrarás, y ello te llevará a abandonar. Si te marcas metas  más pequeñas y las cumples, te sentirás bien contigo mismo, y ello te animará a seguir adelante.

Por otro lado, y como concepto primordial, está el objetivo.

Ser exigente por ser exigente, simplemente como adjetivo, no deja de ser un rasgo de mi personalidad, como el ser perfeccionista, ambos rasgos sino son bien utilizados por si solos no son determinantes.

Para ser exigente, debo de saber en qué y para qué, he de tener un objetivo, un fin, una motivación. Y este objetivo debe de ser propio y adecuado a mis capacidades.

Es interesante valorar el enfoque de la exigencia hacia los demás, ¿Que ocurre si soy demasiado exigente con los demás?. ¿Por qué debo serlo?, ¿Para qué?, ¿Que ocurre si no tenemos las mismas prioridades, ni los mismos objetivos, o capacidades?. ¿No puede ello perjudicar nuestra relación?Foto 28-4-16 19 51 03

Que ocurre si,  ¿soy demasiado exigente y todo me parece poco, nunca estoy conforme, no disfruto del proceso, y el no alcanzar el resultado esperado, me frustra?.

O, ¿si soy exigente como alimento de mi ego o mi codicia, o simplemente para cuadrar los números? “Quien para los números vive, por los números muere”.

El EGO, es otro tema muy interesante que me fascina y del que otro día escribiré mas al detalle. Fue David J.Schwartz quien dijo que todos los problemas tienen su origen en el ego.

El ego es confundir lo que uno es (esencia) con lo que tiene (dinero), con lo que hace (trabajo) o con como lo valoran (reconocimiento).

El ego está relacionado con vivir de acuerdo a las expectativas de los demás, al patrón social. Cuando uno se desentiende de la necesidad de aprobación externa, todo cambia para bien.

Además, hay otros aspectos muy importantes a tener en cuenta en torno al nivel de exigencia como el de la ÉTICA, hemos visto en ocasiones casos de personas que por codicia o su exarcerbado nivel de exigencia se han visto cometiendo errores de los que luego habrán de arrepentirse, como el ejemplo de los deportistas de alta competición que caen en el dopaje.

Por otro lado, me surge otra reflexión, si el objetivo final es ser feliz, siempre he escuchado que la felicidad está en saber valorar lo que uno tiene, y que la mayor fuente de placer está en las cosas sencillas de la vida, ¿no?.

Por todas estas cosas me entran muchas dudas sobre el concepto de exigencia.

Si quiero llevar el término exigente hacia un enfoque de “actitudes” prefiero la idea de perseverancia, OBJETIVO + PERSEVERANCIA.

De esta forma, siempre que alguien me dice que es muy exigente, yo quiero verlo como una persona con objetivos y metas claras, y con una actitud perseverante, que no es otra cosa más que comprometerse firmemente con nuestras metas.

El éxito es siempre una cuestión de perseverancia.

Espero vuestras opiniones sobre el tema. Siempre muy agradecido, os mando un saludo, mucho éxito.

Lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar. Bertrand Russell, filósofo.