Quien tiene un porqué, soporta cualquier como.

Quien tiene un porqué, soporta cualquier como.

Fue Nietzsche quien dijo; “quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo“.

Estoy leyendo gracias a una recomendación un libro verdaderamente interesante, profundo e instructivo, que te obliga a mirar la vida con otra perspectiva; “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl.

Este relato nos cuenta en primera persona y de manera analítica las experiencias del psiquiatra Viktor Emil Frankl como prisionero en el campo de concentración de Auschwitz.

Después de compartir con el autor sus vivencias, y de transportarte mentalmente a los barracones de aquel Lager, es verdaderamente difícil regresar a nuestro mundo real y encontrar un motivo verdaderamente importante para quejarse.  Es un ejercicio que recomiendo a todo el mundo.

Pero la primera reflexión importante que he sacado, tiene que ver con el titulo de este postLa importancia de tener una guía, un motivo, un faro, una meta, un objetivo…un porqué.

…siempre que se presentaba la oportunidad, era preciso infundir un porqué– un objetivo- a su vida, con el fin de fortalecerlos para soportar el terrible cómo de su existencia. Pobre del que no percibiera ya ningún sentido en su vida, ninguna meta, ninguna intencionalidad y, por tanto, ninguna finalidad para seguir viviendo: ese estaba perdido…

Es muy peligroso comparar y no caer en demagogia al intentar trasladar este concepto a nuestro día a día actual o al mundo laboral. Desde luego no es mi intención. Pero casi sin querer uno lo hace.

Tardé bastante tiempo en darme cuenta de la importancia de los objetivos, incluso llegué a pensar que la vida era más fácil sin ellos. Ahora me doy cuenta que tengo objetivos para casi todo.

Otra cosa es la gestión de los objetivos, es delgada la linea por la que estos, pasan a ser algo que nos oprime,  que nos angustia, o que nos frustra sino los alcanzamos, o cuando nos comparamos o no cubrimos nuestras expectativas o las de otros. También es complicada la gestión de los objetivos cuando vienen impuestos por un tercero.

Está claro que hay muchos factores que influyen y nos pueden llevar a un entorno poco favorable, pero sin duda los objetivos en su ser, son lo que aportan el sentido a nuestras acciones y a nuestra vida.

No importa lo que esperemos de la vida, sino lo que la vida espera de nosotros.

Es recomendable en cualquier índole de la vida reflexionar y encontrar un objetivo como guía, donde encontrar un motivo para llevar a cabo nuestros esfuerzos y sobreponerse a los momentos menos buenos .

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Os dejo esta ilustración relacionada con los objetivos que utilice en su momento para una presentación por si sirve de ayuda.

Os recomiendo la lectura del libro al principio citado “El hombre en busca de sentido”, es realmente bueno. Y os invito a dejar vuestras aportaciones a esta humilde reflexión. 

Espero que os haya gustado. Siempre muy agradecido de que me leáis. Os mando un fuerte abrazo.

Mucho éxito!!!.

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“De la brevedad de la vida”.

“De la brevedad de la vida”.

No se si a vosotros os pasa pero, son muchas las noches en las que después del ajetreo diario, (donde de manera autómata ejecuto las rutinas sin demasiada reflexión), viene en el silencio y en la calma de la oscuridad, mi  otro “yo” a cuestionar y evaluarlo todo.

                 Viene y hacemos balance. Pone en debate todo lo que hago, me pregunta si todo tiene un sentido, si estoy actuando bien, si se a donde vamos, pregunta sobre el sentido y el propósito de la vida, sobre lo rápido que pasa el tiempo, y las cosas importantes de verdad…,  todas aquellas  preguntas en las que, en el trajín diario no me paro a pensar.

Es también este el momento donde muchas veces recuerdo  y están presentes, los seres queridos más trascendentes, los que están y los que ya no están.

Es un momento intimo, interior, donde no te puedes engañar, donde solo tu almohada y tú conocéis lo que pasa. Es ahí, donde durante varios días, o a veces solo en unos minutos, tomo las grandes decisiones,  reflexiono sobre mis actos, y restablezco el rumbo…

 En estas fechas, porque se dan a ello, y a raíz de un articulo que leí, he pensado mucho en el pasar de el tiempo.

El tiempo, ese testigo impávido, siempre presente pasando a su ritmo segundo a segundo, minuto a minuto, en lo bueno y en lo malo. Con una duración indescifrable para cada uno de nosotros, agotándose siempre, desde el primer instante, aunque lo tratemos como ilimitado…

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(Articulo de Rosa Montero.”Aviso a navegantes”. El País. 3/01/2016)

“Aviso a navegantes”, interesante articulo que me ha llevado a reflexionar sobre priorizar lo importante, y aprovechar el tiempo;

“Nunca seremos tan jóvenes como hoy, y la vida se conquista día a día”.

Pero este no es un tema nuevo, ya Seneca hace cerca de 2000 años reflexionaba sobre lo mismo, (precisamente de un libro suyo viene el titulo de este post, Sêneca. “La brevedad de la vida”) decía:

“pequeña parte de vida es la que vivimos: porque lo demás es espacio, y no vida, sino tiempo” Séneca.

O una frase que sigue estando muy vigente 2000 años después:

“que siendo corta la vida, es largo y difuso el arte de vivir”. Séneca.

Pero no sirve de mucho quejarse de si la vida es corta, porque sigue pasando sin remedio. La reflexión es buena pero si viene seguida de la acción, lo importante es darse cuenta y actuar, aprovechar el tiempo lo máximo, y en lo importante, priorizar y no dejarse amargar por las cosas poco importantes.

Séneca, lo expresaba asi:

“Lo cierto es que la vida que se nos dio no es breve, nosotros hacemos que lo sea; y que no somos pobres, sino pródigos del tiempo; sucediendo lo que a las grandes y reales riquezas, que si llegan a manos de dueños poco cuerdos se disipan en un instante; y al contrario las cortas y limitadas, entrando en poder de próvidos administradores, crecen con el uso. Así nuestra edad tiene mucha latitud para los que usaren bien de ella.” Séneca.

Pero es aquí donde recuerdo a los grandes…,  esos mensajes de Emilio Duró que nos insta a no malgastar nuestras vidas, a hacer lo que nos gusta, a vivir la vida con ilusión y con pasión.

Al gran Jorge Bucay y sus cuentos que enseñan a vivir,  por ejemplo el del “Rey ciclotímico” con su “debes saber que esto también pasará“.

O a mi admirado Víctor Küppers, hablando de la “gente muy tarada” y los que van “chutaos” (os recomiendo su video sobre la actitud).

De todos estos os hablaré otro día, hoy para poner mi granito en esta misión tan fácil y complicada a la vez, os dejo unas pautas de un libro que he vuelto a releer hace poco y que me permito recomendaros; “Las gafas de la felicidad” Rafael Santandreu.

En él, el autor nos insta a darnos cuenta de que; la felicidad está en las cosas sencillas, que debemos aprender a despegarnos de lo material (solo podemos disfrutar de lo que podemos renunciar), que deberíamos disfrutar de todo lo que hacemos, que hagamos por bajarnos del carro de la ansiedad, y que aprendamos a utilizar la técnica del peor escenario, y a esforzarnos en ser más constantes, entre otras cosas.

Está claro que este es un tema muy recurrente, y muy personal, pero os invito a dejar vuestras opiniones y pensamientos, seguro que nos ayudan a todos.

Gracias y feliz año nuevo, mucho éxito!!.