Buenas!!, no me he vuelto loco, ni reniego de la raza humana para idolatrar a las hormigas y crear una iglesia “hormiguista”,  no es el caso. Soy consciente de que somos la especie más evolucionada y agradezco ser un humano sin duda cada día, pero las hormigas tienen cosas asombrosas de las que podemos aprender, y que podríamos aplicar a nuestras vidas y organizaciones de una forma consciente y voluntaria, como actitudes.

De niño veraneando en “Ayones” un precioso pueblo asturiano donde vivían mis abuelos maternos, pasé muchas horas observando atónito las largas hileras de hormigas que encontraba, era muy entretenido observar cómo reaccionaban a todas las dificultades que mi traviesa mente de niño les iba procurando desde la admiración.

Ya en ese momento me di cuenta que eran seres especialmente
disciplinados y organizados, con una fuerza muy superior a su tamaño, e invencibles porque nunca sé rendían (¿como vencer a alguien que nunca se rinde?) todos mis esfuerzos por desorientarlas, ponerles trabas y dificultades, etc, eran en vano. Tardaban más o menos pero no desistían de sus objetivos, colaboraban todas juntas y volvían a encontrar la forma de crear la hilera a su hormiguero para seguir llevando los materiales sin descanso.

Es asombroso cómo afrontaban cualquier problema, si en medio de una hilera de hormigas pones un obstáculo, las hormigas no se pararán, sí pueden con él y les sirve se lo llevaran. Si no puede llevárselo una sola, las demás le ayudaran. Si el obstáculo no les sirve lo superarán, por la izquierda o por la derecha, por debajo o por encima, antes o después, pero lo superarán. 

  

Aquellas hormigas no se daban la vuelta, ni se rendían, no se quedaban paradas. Superaraban el obstáculo de la forma que puedieran y colaboraban entre ellas, no anteponían sus intereses individuales a los del grupo nunca!. Vaya ejemplo que me estaban dando aquellas hormigas allí mismo, en aquel “prao”.

Más tarde descubrí la llamada filosofía de las hormigas, y que valores tan parecidos a los grandes campeones. “No rendirse”, realizar una tarea “hasta todo lo que pueden”, sin especular, viviendo el momento sin dejarse nada en el tintero pero planificando para cuando venga el invierno, y esperando el verano cuando están en en el más duro invierno. ¿A quien no le vienen bien estas actitudes para la vida?.

Y qué decir de las organizaciones. Una hormiga puede trasladar una hoja 20 veces más grande que ella kilómetros si fuera necesario para ayudar a su comunidad. Son cooperadoras, perseverantes y anteponen el bien común al individual, menudos valores, y eso que no pueden hablar!.

Siempre me acuerdo de la filosofía de las hormigas cuando tengo un problema, si ese pequeño “bicho” puede, ¿Yo no voy a poder? Claro que si.

Yo voy a ser un coordinador hormiga!, Y tú?.

 

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